martes, 3 de mayo de 2011

El Petróleo y su origen: Biótico Vs Abiótico

Hola a tod@s

No sé si la conozcan, pero existe una corriente de pensamiento, sobre todo Rusa-Ucraniana, sobre el origen abiótico del petróleo.
No sólo aboga por el origen abiótico sino además aporta argumentos para refutar el orígen biótico en las rocas.
Algo parecido ocurre con la idea de los acuíferos profundos, sobre si es posible su extracción y uso.

Vale la pena leer sobre estos temas, siempre es buena la controversia académica.
Algunas ligas :

An introduction to the modern petroleum science, and to the Russian-Ukrainian theory of deep, abiotic petroleum origins.

J. F. Kenney


http://www.gasresources.net/Introduction.htm

Dismissal of the Claims of a Biological Connection for Natural Petroleum.

J. F. Kenney et al.

http://www.gasresources.net/DisposalBioClaims.htm


Saludos

Leer toda la nota...

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El empleo de los elementos de Tierras Raras...y el empleo en Geociencias

Leí una noticia que me llamó mucho la atención y quiero hacerla de su conocimiento, se las resumo a continuación.

Resulta que muchas aplicaciones tecnológicas de última generación dependen de algunos elementos de Tierras Raras (TR) para su manufactura, por ejemplo los discos duros de las PC, las turbinas de viento y los automóviles híbridos.
Lo que muchos desconocíamos es que China controla el ¡ 97% ! de los suministros de TR del mundo.
Esto último vino a la luz después de un bloqueo de envíos de TR de China a Japón, motivado por un problema diplomático a raíz del arresto de unos pescadores chinos por los japoneses. Como Japón se vio en problemas de abasto, están empezando programas de reciclado de TR para poder surtir sus empresas. Lo malo es que parece que las TR recicladas no son tan efectivas como las refinadas originales.
Los EU están tomando nota del asunto porque no les gustaria que China les hiciera lo mismo.

La explotación de TR depende de su refinación, no de que se encuentren en las rocas, pero ésto conlleva varios problemas, sobre todo relacionados con la contaminación derivada de los procesos de refinación.
Creo que es un nicho interesante para ser explotado en nuestro país, y por eso lo hago notar a nuestra comunidad.

Si les merece algún comentario, les agradeceré lo hagan en este espacio.

A continuación algunas ligas pertinentes e interesantes:

http://www.techmetalsresearch.com/what-are-technology-metals/
http://www.bbc.co.uk/news/business-11633929
http://www.bbc.co.uk/news/world-asia-pacific-11584229
http://www.newscientist.com/article/mg20827843.900-will-we-cope-if-the-rare-earths-live-up-to-their-name.html

Podcast: No Data Mining Without Mineral Mining

Leer toda la nota...

domingo, 13 de junio de 2010

Matemáticas y FútBol

Mientras me perdia en el internet con temas de Estadística, encontre el blog de un amigo mio, el cual me hizo redireccionarme al sitio del Dr. Roger Kaufmann, un matemático que actualmente se dedica al estudio estadístico de riesgos, ha trabajado en el ETH de Zürich y actualmente de dedica al cálculo de riesgo para la población de Suiza y cabe mencionar que !realizó un analisis estadístico para el mundial¡.


Personalmente opino que tenía mucha razón el Dr. Marco Guzmán, ¿Que paso con los sismos ultimamente? !Ah¡ Es verdad, el mundial empezó.... Sin embargo los sismo continúan ocurriendo, solo les dejo el último de magnitud 7.5 en la India, que al menos generó 3 réplicas de magnitud mayor a 5. hasta este momento.

Regresando al tema y para aquellos amantes del fútbol y para quienes se dejan llevar por la pasion del mundial (aunque no comparto muchos de los comportamientos sociales que acarrea el mundial de fútbol) les dejo una estadística realizada por el mismo Roger Kaufmann, lamento mucho anticiparles que México tendría una probabilidad de casi 1.8% de ser campeón, creo que todo esto se debe a desiciones políticas que afectan a los deportes, y en particular al fútbol, mejor ni les digo hasta donde es probable que avance el tricolor.


Bueno aca van las estadísticas:
http://www.rogerkaufmann.ch/dsaINTe_r.htm



Leer toda la nota...

viernes, 5 de marzo de 2010

Sobre sismo de Chile.


A raíz de la visión de la imagen adjunta, en la que se muestra el
epicentro del reciente maremoto ubicado en la plataforma continental
Chilena junto con los epicentros de sus réplicas, me pregunté qué tipo de
estructura debe ser la responsable y qué relación con el proceso de
subducción ha de tener.


Hola,

A raíz de la visión de la imagen adjunta, en la que se muestra el
epicentro del reciente maremoto ubicado en la plataforma continental
Chilena junto con los epicentros de sus réplicas, me pregunté qué tipo de
estructura debe ser la responsable y qué relación con el proceso de
subducción ha de tener.
Lo que más me llamó la atención fue no sólo la dispersión latitudinal de
las réplicas (>600 km), sino también la longitudinal (aprox. 100 km).
Además hay abundantes "réplicas" (puede que otras fallas que se hayan roto
"animadas" por este gran sismo) muy próximas a la fosa y otras ya próximas
a los Andes.
En general son sismos someros, de hecho me parece muy extraño que la gran
mayoría sean exáctamente de 35 km. ¡¿Es posible que la placa subducida se
haya fracturado intensamente en paralelo a su dirección de avance, a pesar
de que es un punto en el que no hay demasiada flexión?!
Bueno la verdad es que no parece estar muy claro para nadie, como se puede
ver en la siguiente cita:

Most large earthquake foci are believed to occur at the plate interface in
a Wadati-Benioff zone, but deep and intermediate quakes occasionally occur
well outside this zone. It is puzzling that many earthquakes occur within
the "subducting slab" rather than along the plate interface, where the
stress is supposed to be highest. Another disconcerting development for
the plate tectonics theory is that the slip motion of earthquakes rarely
occurs in the direction of the dip of the Wadati-Benioff zone; it is
commonly oblique to the "subduction" plane (Oard, 2000b; Suzuki, 2001b).
The magnitude 8.3, deep-focus earthquake in Bolivia in 1994 appeared to
slip on a horizontal plane cutting across and through the supposed steeply
dipping subduction slab. (ver en
http://www.huttoncommentaries.com/article.php?category=5&article=59)

Ójala os animéis ha dar vuestra opinion, no sólo sismólogos...

Lo siento si a alguien lo molesta esta clase de mails, pero no hay un foro
para estas cosas.

Un saludo,

Ramón

Leer toda la nota...

jueves, 21 de enero de 2010

Sismo de Haiti ¿Provocado?

Después de saber de la existencia de esta noticia me puse a rastrearla y trata sobre la posible provocación del sismo de Haiti por parte de Estados Unidos. El responsable sería el proyecto HAARP (del inglés High Frequency Active Auroral Research Program, Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia) , cuya finalidad es simular y controlar procesos ionosféricos [1].


Segun la noticia, las observaciones que indican que fue un sismo provocado son [3]:

1. Los terremotos en los que la profundidad
es linealmente idéntica en la misma falla, se producen por proyección lineal de frecuencias inducidas.

2. La configuración de satélites permite generar proyecciones concentradas de frecuencias en puntos determinados (Hipocampos).

3- Se han elaborado un diagrama de sucesión lineal respecto de los terremotos denunciados en que casualmente se produjeron todos a la misma profundidad

Venezuela el 8 de Enero 2010. Profundidad 10 kms.
Honduras el 11 de Enero 2010. Profundidad 10 kms.
Haití el 12 de Enero 2010. Profundidad 10 kms.

El resto de las réplicas tuvieron profundidades de alrededor de 10 kms.

Estos puntos tiene mucho para criticar y para explicar por parte del autor de la noticia. Lo que si es realidad es que "ocho días después del devastador terremoto que causó miles de muertos en Haití, esta ciudad se halla prácticamente ocupada por miles de soldados de Estados Unidos", puede considerarse como una ¿invasion humanitaria? [2].


---------------------------¿Que opinan? ----------------

En fin, termino comentando una realidad, hablando de correlaciones entre la atmosfera y los procesos tectónicos, La universidad Estatal de Moscu y la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP participó en el lanzamiento del Satelite Ruso Tatiana 2 el pasado 17 de septiembre de 2009, donde se enviaron tres experimentos científicos por parte de la FCFM: un detector mixto de radiación ultravioleta y luz roja, para continuar el estudio de los eventos luminosos fugaces y de las emisiones de gas Radón; un detector de partículas cargadas, que permitirá el estudio de los anillos de Van Allen que rodean la Tierra; así como un dispositivo sensor de orientación que será probado en la ingravidez, y es parte del desarrollo de una prótesis para el oído interno.

Es importante mencionar que el gas Radon está presente en la corteza terrestre y que se libera hacia la atmósfera de manera permanente, pero ante la presencia de un sismo sus emisiones se pueden intensificar. Este gas ya se habia monitoreado desde el satélite ruso Tatiana 1, donde tambien participaron las universidades mencionadas desde el año 2005 [4].

Aca les dejo unas imagenes: ¡ IMAGENES !

Referencias:

[1] http://www.haarp.alaska.edu/
[2] http://www.eluniversal.com.mx/primera/34310.html
[3] http://movimientoantinwo.wordpress.com/2010/01/19/terremoto-experimental-de-estados-unidos-devasto-haiti/
[4] http://www.fcfm.buap.mx/dif/tatiana2/

Leer toda la nota...

viernes, 7 de agosto de 2009

La práctica hace al maestro pero, ¿sólo después de 10,000 hrs de práctica?

El periodista y escritor Malcolm Gladwell insiste mucho en este punto tanto en sus libros, como conferencias, y artículos periodísticos. Según parece, investigaciones psicológicas indican que para lograr una verdadera maestría en cualquier tipo de actividad, se necesita que una persona o grupo realice 10,000 horas de trabajo enfocado. Esto es cierto para investigadores (como Wile, quien resolvió el teorema de Fermat, después de 7 años de esfuerzo), como músicos (Mozart, quien a pesar de ser un niño prodigio, compuso una verdadera obra maestra hasta los 22 años, o los Beatles, con sus estancias en Hamburgo, que los obligaba a tocar 8 horas todos los días por varios años), como grandes maestros del ajedrez, que requieren de mucho tiempo de entrenamiento (la que la excepción fue Bob Fisher, quien sólo necesitó 9,000 horas para ser campeón mundial), etc.

En su libro más reciente, "Outliers", que fue traducido como "Fueras de serie", en lugar de "Atípicos", se concentra en estos resultados pero se extiende hacia por qué unas personas tienen éxito y otras no. Como él mismo señala: "La gente no surge de la nada. Le debemos mucho al parentage y al patronage. La gente que se para frente a reyes parecen haberlo hecho todo por sí mismos. Pero de hecho han sido, invariablemente, beneficiarios de ventajas escondidas y oportunidades extraordinarias y legados culturales que les permiten aprender y trabajar duro para darle sentido al lundo en formas que otros no pueden. Hace una gran diferencia dónde y y cuándo crecieron. La cultura a la que pertencecemos y los legados que nos han pasado nuestros antepasados conforman el patrón de nuestros logros de una manera que no podemos comenzar a imaginar. En otras paabras, no es suficiente preguntar cómo son aquellos que tienen éxito. Es solamente preguntando de donde vienen de donde podemos descifrar la lógica detras de los que tienen éxito y quienes no lo tienen".
En este sentido, Gladwell señala la importancia que tiene analizar cualquier cuestión sin sacarla de contexto pues es éste el que determina muchas veces lo que pasa a ser historia. Así pues, analiza toda una serie de comunidades y personajes que se consideran atípicos para hacernos reflexionar que las cosas sin contexto no funcionan. Habla, por ejemplo, de un médico que se entera por un colega que la gente que el trata no sufre de enfermedades cardiacas. Siendo esta enfermedad tan común, este médico decide averiguar por qué un pueblo completo en Estados Unidos, cuyos miembros son provenientes de una región de Italia, Roseto, sólo parecen morir de viejos. Encuentra que la razón no está ni en la región de Italia de donde provienen, ni de la localización en donde viven, es decir en el ambiente, ni en la genética, ni en la alimentación, ni con el trabajo que realizan. Más bien parece estar relacionada con su forma de vida, de su manera de tratarse unos a otros, el respeto por los viejos, el detenerse a platicar en la calle, es decir, con la falta de estrés en su vida.
Después analiza cómo la forma en que se separa por edades a los que ingresan a los equipos de hockey en Canadá, de tal manera que un niño que nació el 2 de enero juega en el mismo equipo que otro que nació el 31 de diembre, del mismo año, lo que favorece a los más grandes y maduros y los escoge para tener mejores grupos e instructores. Entre paréntesis, eso pasa también en el ingreso a la escuela, en donde los más favorecidos son los que por su fecha de nacimiento son los más maduros, por lo que se convierten en líderes y son entonces "naturalmente" escogidos para becas y mejores maestros.
En otra parte del libro, Gladwell nos cuenta sla "verdadera " historia de varios personajes como Bill Joy, unix, y Bill Gates, Microsoft, sin desmerecer nada, pero en la que describe toda la serie de factores favorables que estos personajes supieron aprovechar para estar donde están.
Y hablando de oportunidades, describe como un personaje como Langan, siendo una de las personas más inteligentes que se conocen, no pudo consevar una beca y sus maestros de matemáticas nunca supieron de su amplísima habilidad matemática, y ahora vive como "hippie" escribiendo libros de matemáticas y ciencia que nadie lee. Mientras, por otro lado, el físico teórico Robert Oppenheimer, siendo un estudiante muy brillante, después de tratar de envenenar a su supervisor, Blackett (premio nóbel de física) por ponerlo a hacer experimentos en lugar de dejarlo hacer teorías, sólo sale con una condena de librtad condicional con la obligación de ver a un psiquiatra. Tiempo después, convence al general Leslie Groves de hacerlo jefe del proyecto Manhattan, a pesar de ser teórico, no saber nada de equipos, nunca haber participado en un puesto adminsitrativo, y tener relaciones políticas dudosas.
En fin, algunos críticos han señalado que el libro es autobiográfico, aunque él mismo no se considera un "atípico", aunque sí bastante exitoso, ya que escribe parte de sus antecedentes, el libro analiza otros porblemas interesantes y es una lectura muy disfrutable que hace pensar sabre situaciones propias o cercanas.

Leer toda la nota...

domingo, 10 de mayo de 2009

EINSTEIN Y LA REVOLUCIÓN EN CIENCIAS DE LA TIERRA

Por muy amplia que sea la cultura científica
de un investigador, los campos de la Ciencia
no son ilimitados

Debía de correr el año 1964. Tras completar con no pocos apuros el Curso Selectivo, yo acababa de aterrizar en Geológicas de la Complutense

Así que me leí de pe a pa las ideas de Hapgood. Que, en resumen, venían a decir que los casquetes de hielo, al no estar perfectamente centrados respecto al eje de rotación, producían una fuerza centrífuga que terminaba por desplazar toda la corteza terrestre (así, en una pieza) respecto al interior del planeta.

------------------------------------------------------------------------------------------------
Debía de correr el año 1964. Tras completar con no pocos apuros el Curso Selectivo, por entonces la puerta obligatoria de acceso a las carreras de Ciencias, yo acababa de aterrizar en Geológicas de la Complutense. Pero aunque el Selectivo estaba diseñado para orientar vocaciones, recuerdo que la mía era una especie de nebulosa, en la que los rechazos habían pesado más que cualquier atracción. En suma, era el prototipo de universitario despistado.

Sin embargo, entusiasmo no me faltaba. Entre los proyectos que me forjé estaba ni más ni menos que el de leerme todos los libros de la biblioteca de la Facultad. Ésta ocupaba un pequeño local con unos 30 asientos, gestionado con autoridad por un paternal conserje que incluso nos orientaba sobre las lecturas más eficaces para mejor lidiar con las manías de los profesores. Pero sobre todo, la biblioteca era una selva llena de misterios científicos. El libre acceso era un sistema entonces desconocido en la Universidad española, de forma que teníamos que conformarnos con mirar los lomos de los libros a través de los cristales de las vitrinas.
No puedo decir por qué comencé mi titánica tarea por el Hapgood. Su lomo, de un verde descolorido, no me parece ahora especialmente atractivo. Su título, en cambio (“La corteza terrestre se desplaza”, 1958), tenía gancho. Me apresuro a aclarar que por aquélla época yo no tenía la menor idea de quién había sido Alfred Wegener, y muchísimo menos de que sus ideas básicas estaban a punto de triunfar en lo que sería el momento cumbre de la historia de la Geología. Pedí el libro con la curiosidad de quien llega a un país desconocido.

En seguida descubrí que Charles H. Hapgood, un oscuro profesor de una escuela de Magisterio del Medio Oeste americano, tenía un as en la manga: el libro estaba prologado ni más ni menos que por Albert Einstein. También se reproducían, además, dos cartas del físico alemán, que respondían a otras del autor pidiéndole orientación (e, indirectamente, apoyo) para sus ideas. Como teórico aspirante a científico, el nombre del sabio de Ulm me deslumbró. Pensé: si Einstein está de acuerdo, esto no puede ser erróneo. No se me ocurrió (no podía ocurrírseme entonces) que por muy amplia que sea la cultura científica de un investigador, los campos de la Ciencia no son ilimitados, sino que están parcelados por espinosas barreras cuya trasposición nos deja inermes, faltos de las claves que nos permiten caminar seguros por nuestra propia especialidad.

Así que me leí de pe a pa las ideas de Hapgood. Que, en resumen, venían a decir que los casquetes de hielo, al no estar perfectamente centrados respecto al eje de rotación, producían una fuerza centrífuga que terminaba por desplazar toda la corteza terrestre (así, en una pieza) respecto al interior del planeta. La principal virtud de esta teoría era la explicación de parte de las anomalías paleoclimáticas;
su más gigantesco escollo, la casi evidente impotencia de la fuerza aducida para explicar la magnitud del efecto propuesto. Vista con la perspectiva actual, esta obra se puede inscribir en los movimientos inquietos que se producen poco antes de un cambio de paradigma: nuevos datos empiezan a chirriar, hasta que su acumulación desemboca en una revolución científica. Pero para que ésta se produzca es necesario que algunos tipos listos sepan buscar una nueva armonía entre los crecientes chirridos, y a Charles Hapgood le faltaban muchos instrumentos.

¿Cuál había sido la actitud de Einstein ante las ideas de éste? Excepcionalmente buena, según declaraba en el preámbulo, donde decía haberse entusiasmado ante la primera carta del geólogo. Calificaba la teoría de original e importante, y agradecía que estuviese expuesta con sencillez. Continuaba con una glosa de sus puntos esenciales, que partían de las evidentes anomalías paleoclimáticas y
se centraban en la propuesta de los desplazamientos centrífugos de la corteza. Esta parte concluía con una frase contundente: “Creo que esta idea sorprendente, y aun fascinante, merece la seria atención de quienquiera que se interese en la teoría del desplazamiento de la Tierra”.

Pero quedaba una reserva. En el último párrafo, Einstein incluía “una observación que se me ha ocurrido mientras escribía estas líneas”, y que “podría comprobarse”: si toda la corteza terrestre se desplazaba movida por la simple asimetría de los casquetes de hielo respecto al eje de rotación, la distribución de las rocas de la corteza debería ser totalmente simétrica respecto al mismo, ya que en caso contrario produciría fuerzas centrífugas mucho mayores que el hielo. Con esta matización, el físico destruía prácticamente la teoría del geólogo, ya que basta con examinar un mapamundi para ver que tal simetría no existe. Por tanto, el apoyo de Einstein a la nueva idea era hasta cierto punto contradictorio, y ahora me hace preguntarme sobre las causas de que el sabio alemán no siguiese su prudente línea de conducta habitual (“sólo pocas veces las ideas que recibo tienen valor científico”). Es arriesgado caminar sobre terrenos desconocidos, pero probablemente en esta etapa final de su vida Einstein estaba fatigado de su largo y vano esfuerzo por encontrar una teoría que unificase la relatividad con las ideas cuánticas y era más propenso a distracciones colaterales.

Al cabo de 41 años, releo el Hapgood (que ya ha pasado al depósito de ejemplares antiguos de la moderna biblioteca de mi Facultad) con evidente nostalgia (mi proyecto de lectura total nunca pasó de este libro) y también con una simpatía algo triste por la suerte del autor. Si hubiese esperado tan solo cinco o seis años, hubiese tenido acceso a los datos que desembocaron en la nueva Geología Global.

Entonces podría haber explicado, a partir de un proceso físico también relativamente simple (la convección térmica del interior terrestre) no sólo las anomalías paleoclimáticas, sino el conjunto de la geología del planeta: desde la historia de los continentes y los océanos hasta la evolución de la vida, pasando por la distribución de los recursos naturales. Algo no tan espectacular como las teorías relativistas, pero igualmente revolucionario.

A pesar de que esta explosión de Ciencia se estaba cociendo ya en mis tiempos de estudiante, yo no pude conocerla hasta años después de acabar mi Licenciatura: mis catedráticos no frecuentaban la biblioteca, y siguieron apegados al dogma de una Tierra inmóvil hasta más allá de lo razonable. Nunca les he perdonado que me hurtasen el momento más candente de la historia de las Ciencias de la Tierra, cuando en las facultades de Geología de todos los países avanzados se celebraban, sobre estas nuevas ideas, acalorados debates que alcanzaban tonos asamblearios de revolución política. ¿Qué habría pensado Albert Einstein de haber vivido esta época? No tengo ninguna duda de que se habría entusiasmado con la Nueva Geología. Porque, como dijo en una ocasión, si él llegó a realizar sus descubrimientos fue porque se atrevió a desafiar un axioma.


Por: Francisco Anguita
Profesor Titular de Paleontología de la Facultad de Ciencias Geológicas
de la Universidad Complutense de Madrid
"14 miradas sobre ALBERT EINSTEIN"

Leer toda la nota...

jueves, 2 de abril de 2009

Taller Universitario de Investigación y desarrollo espacial (TUIDE)

Recientemente, hojeaba yo un libro que había comprado el hijo de Ramón Zúñiga que se llama "The World's Worsts", de Les Krantz y Sue Sveum (Harper Collins, 2005), y me sltó una entrada en el capítulo "Bad Ideas. The Most Absurd Brainstorms of the 20th Century", con el nombre de "El Programa Espacial de Uganda". Yo francamente espero que este asunto de la Agencia Espacial Mexicana no caiga en pretenciones de este tipo sino que tome un rumbo más adecuado a nuestra capacidades reales.

En este mismo sentido, me acuerdo de una película que vi hace algún tiempo, que narra el episodio de la misión Apolo para poner una nave tripulada en la Luna. La película empieza con una llamada telefónica del presidente de EU al alcalde, creo, de un pueblito pequeño en Australia, en donde operaba un radiotelescopio astronómico del cual, en el pueblo, la gente sólo sabía que existía y que unos cuantos científicos medio locos (creo que eran 3) trabajaban en él. El motivo de la llamada era la solicitud de apoyo para transmitir a la Tierra el alunizaje del Apolo por la televisión. Por supuesto, el pueblo australiano pasó de inmediato a ser noticia de primera plana y quiero pensar que de esa manera se inición la Agencia Espacial Australiana. Yo creo que que en México deberíamos pensar en una agencia encaminada en esta última dirección, es decir, una en la que se de mayor énfasis en el desarrollo de infraestructura de apoyo a empresas ya en funcionamiento a nivel mundial, mientras se preparan recursos humanos y técnicos para enfrentar los retos futuros, que ha crear cosas de la nada sin contar con un conocimiento y entrenamiento previos.
Por ello, con el fin de influenciar a los encargados de llevar a cabo la misión, les transmito la convocatoria para participar en el Taller Universitario de Desarrollo Espacial que organiza la UNAM.

Primer
Taller Universitario de Investigación y Desarrollo Espacial
TUIDE


LA UNAM EN EL ESPACIO
PRESENTE, PASADO Y FUTURO


Las investigaciones y la tecnología espaciales en el mundo contemporáneo han cobrado una relevancia sin precedentes. En este contexto y con el fin de incorporar un esfuerzo nacional en los temas espaciales, el Senado de la República recientemente aprobó la Ley que crea la Agencia Espacial Mexicana; en ella se plantea la necesidad de iniciar una discusión que lleve a la creación de un Plan Nacional Espacial. Atenta a esta situación y a fin de contribuir con proyectos y propuestas que ayuden a enriquecer el Plan Nacional, la Universidad Nacional Autónoma de México, a través de la Secretaría General y la Coordinación de la Investigación Científica

CONVOCA
A la comunidad universitaria a participar con propuestas concretas en el primer Taller sobre Investigación y Desarrollo Espacial (TUIDE), bajo la siguiente temática:

Comunicaciones
Control
Desarrollo de Materiales en el Espacio
Experimentos Biológicos en el Espacio
Industria Aeroespacial
Instrumentación Espacial
Lanzadores y Propulsores de Cohetes
Microelectrónica
Percepción Remota Aeroespacial
Plataformas Satelitales
Robótica Aplicada al Espacio
Telemedicina
Otros Temas Relevantes

Las propuestas deberán plantearse por medio de resúmenes que deberán ser enviados por vía electrónica a la siguiente dirección:

http://www.astroscu.unam.mx/congresos/TUIDE/

La fecha límite para enviar resúmenes es el 4 de mayo de 2009.

Los resúmenes deberán estar enfocados hacia proyectos que se estén desarrollando o propuestas de proyectos realizables a futuro, haciendo énfasis en nichos de oportunidad .

El Taller se llevará a cabo los días 19 y 20 de mayo de 2009, en la Planta Baja de la Torre de Ingeniería, Instituto de Ingeniería, Ciudad Universitaria D.F.

El sitio web señalado arriba contiene toda la información relevante del evento. En caso de requerir mayores detalles comunicarse a los teléfonos: 56224113 ó 56161480.

Atentamente,

El Comité Organizador

Blanca Mendoza (Instituto de Geofísica)
Miguel Ángel Alatorre (Instituto de Ciencias del Mar y Limnología)
Alejandro Farah (Instituto de Astronomía)
Armando Peralta (Instituto de Geografía)
Saúl Santillán (Facultad de Ingeniería)
Gonzalo Guerrero (Facultad de Ingeniería)
José Franco (Instituto de Astronomía)
José Valdés (Instituto de Geofísica)

Leer toda la nota...

martes, 10 de marzo de 2009

Geoengineering, la solución?

En agosto 2008 se publicó en Physics Today un artículo sobre geoengineering (ver abajo). Este artículo resultó en dos comentarios interesantes, que turnan alrededor de los posibles efectos secundarios indeseados y el aspecto ético que implica el posible "descuido" en la producción de CO2, ya que se tiene una remediación futura a la mano. Estos comentarios se publicaron en febrero 2009 en Physics Today y estan anexos al articulo abajo.


Will desperate climates call for desperate geoengineering measures?

Earth scientists ponder the wisdom of large-scale efforts to counter global warming.

August 2008, page 26

The public is finally paying attention to anthropogenic climate change, but it has not yet kicked its carbon habit. Global emissions of carbon dioxide continue to rise, with output in recent years exceeding the worst-case projections of just a few years ago. At the same time, Earth is showing signs of accelerated warming, such as Arctic sea-ice melting and a shrinking Greenland ice sheet.

Concerned that Earth's climate will change to an unacceptable degree or at an unacceptable rate before economies can shift significantly away from carbon-based energy sources, some scientists have begun casting their eyes in a previously shunned direction: geoengineering, or intentional and large-scale intervention to prevent or slow changes in the climate system.

Geoengineering sometimes refers strictly to techniques for increasing Earth's albedo, or reflectivity, to lower its temperature and compensate for greenhouse warming. More broadly, the term can include efforts to accelerate some of the natural processes for removal of CO2 from the atmosphere. Many such ideas have been around for decades. In the past few years, however, the debate over their potential deployment has intensified.1

Extreme measures?

The idea of deliberately tampering with Earth's climate system raises the specter of unintended consequences, especially because the interventions would be imposed on a climate system already significantly perturbed by the unintentional consequences of human activity. Many scientists are averse to opening that Pandora's box, preferring to mitigate climate through emissions reductions and worrying that those reductions might be undermined by a premature faith in a technical fix.

Nevertheless, some scientists argue that the world needs an emergency backup plan. They advocate doing careful and thorough research to examine the efficacy, costs, side effects, duration, and reversibility of any potential climate-change intervention.

One such advocate is National Academy of Sciences president Ralph Cicerone.2 He favors separating research on geoengineering from actual implementation. Scientists should not proceed with an intervention, he asserts, until the proposed action is subjected to expert, international peer review, with opportunity for significant public involvement. He sees the need for a qualified agency to oversee the design, implementation, and monitoring of experiments, and he points to the actions of biologists in the 1970s who created ethical guidelines for genetic research.

David Keith of the University of Calgary points out that if serious scientists don't do the work, the field will be dominated by enthusiasts at the fringe, and that geoengineering schemes may be commercialized in a way that ends up being counterproductive.

Other scientists argue that doing any research on geoengineering schemes is dangerous. As Raymond Pierrehumbert of the University of Chicago puts it, "It is very unfortunate that the genie has been let out of the bottle just as the world has begun to awaken to the seriousness of climate change and the need to take real action." There's a real risk, he says, that unwarranted faith in the technology will "cut off at the knees actions that might start to make serious reductions in greenhouse emissions."

Even with the best science, no one can fully anticipate all the unintended consequences of a geoengineering measure. Can one conduct an experiment large enough to give a realistic assessment of a countermeasure without making the experiment so large that it becomes a significant intervention?

Another set of questions concerns geopolitics. If the international community did convene a body to govern the implementation of a certain geoengineering scheme, how would that body decide when to give the go-ahead? The decision would be complicated by the unequal global distribution of climate impacts, such as drought or increased monsoons, and by the unequal distribution of the possible consequences, good and bad. It's possible that a single nation, suffering worse effects than others, might attempt climate modification on its own.

Figure 1 - Figure courtesy of Kurt House, Harvard University
The proposed types of climate intervention vary widely, with the risks and benefits being quite specific to a particular action. During a public panel held in May at the University of California, Santa Barbara, Kurt House of Harvard University rated the commonly discussed actions by cost and risk, as sketched in the figure on page 26. Reducing CO2 emissions has the lowest risk but the widest range of costs.

Albedo modifications

At the high end of the risk scale and low end of the cost scale fall techniques to reflect solar radiation with small particles in the stratosphere. Volcanic eruptions have given us some evidence for the impact of particles in the stratosphere. Eruptions large enough to loft soot into the stratosphere lowered global temperatures for a year or two afterward. Mount Pinatubo in 1991 hurled roughly 17 megatons of sulfur dioxide to heights of about 18 km. In the stratosphere, SO2 gas forms highly reflective sulfate particles with residence times of a few years.

The cooling impact of volcanoes suggests that the artificial injection of aerosols might lower Earth's temperature. Paul Crutzen of the Max Planck Institute for Chemistry sparked the recent geoengineering debate in 2006 when he proposed3 the injection of about two megatons of SO2 particles into the atmosphere annually to compensate for a doubling of CO2. The paper attracted a lot of public attention because of its author: Crutzen won the 1995 Nobel Prize in Chemistry for his work on ozone chemistry in the stratosphere.

Alan Robock of Rutgers University is among those who have pointed to a number of problems with the sulfate idea.4 For one, increased albedo compensates only for higher temperatures; it does not mitigate the growing acidification of Earth's oceans or other consequences of greenhouse gases. For another, albedo enhancement is expected to reduce overall precipitation, especially in the tropics. Regional impacts such as reduced rainfall, soil moisture, and river flow were found in the wake of the Pinatubo eruption,5 and similar results have been seen in simulations of hypothetical geoengineering schemes.6

Mount Pinatubo also contributed to an increased rate of ozone depletion at the poles by providing particulate surfaces on which the ozone-depleting reactions with chlorofluorocarbons (CFCs) can occur. Simone Tilmes at the National Center for Atmospheric Research and colleagues recently simulated the effect of intentional injection of sulfates. They found that geoengineering would prolong—or possibly worsen—the ozone depletion for decades, even with the reductions in CFCs mandated by the 1987 Montreal Protocol.

The ozone hole was an unforeseen consequence of CFC emissions, notes Meinrat Andreae of the Max Planck Institute for Chemistry. He asks, "What makes us think we won't be in for another surprise if we inject so much sulfur into the atmosphere?"

Some view the stratospheric injection of sulfur as a stopgap measure, to shield Earth from higher temperatures while or until global greenhouse emissions can be reduced. If no such progress is made, the greenhouse gases will continue to build in the atmosphere, but the sun shield would mask the temperature rise. If the world for some reason stopped lofting sulfur into the stratosphere, Earth would be abruptly exposed to the far hotter temperatures expected in a world with far higher greenhouse gases.

Another way to reduce the solar heat flux reaching Earth's surface is to put deflectors in space. University of Arizona astronomer Roger Angel envisions a cloud of trillions of 0.6-meter-diameter, thin refractive screens to deflect sunlight.7 To offset a doubling of CO2 over preindustrial levels would require a total mass of 20 million tons to block 1.8% of the solar radiation. Angel suggests a combination of electromagnetic acceleration and ion propulsion to loft a mass that large into space, at a projected cost of a few trillion dollars.

Removing CO2

Other geoengineering ideas concern ways to accelerate removal of CO2 from the atmosphere. The least contentious idea is to capture CO2 as it is emitted from the stack of a coal-fired power plant and to sequester it in reservoirs. (For more on the storage of CO2 see the article by Don DePaolo and Lynn Orr on page 46 of this issue.) A related idea is to pull the CO2 out of the ambient air, but that research is still in its infancy. Growing trees and other biomass also takes CO2 out of the atmosphere, and carbon credits are now given for reforestation projects.

A technique considered to pose higher risk than reforestation is ocean iron fertilization (OIF). The iron helps stimulate greater growth of phytoplankton in nutrient-rich regions of the ocean. The photosynthesis in these microorganisms takes CO2 from the ocean's surface and releases oxygen. When the microorganisms die or are eaten, about 5–30% of their biomass sinks to the ocean's depths. Anthony Michaels of Proteus Environmental Technologies LLC in Los Angeles refers to OIF as "time shifting" since the carbon eventually gets reintroduced to the atmosphere after decades or centuries. Because of its relatively low price tag, OIF has become the focus of several companies interested in carbon removal technologies, presumably with the intent to sell carbon credits or offsets.

Figure 2 - Image provided by the NASA Goddard Earth Sciences Data and Information Services Center
In 12 field studies conducted since 1993, OIF was found to stimulate increased phytoplankton growth (see the figure at left), but those studies were not conducted at sufficiently large spatial scales or adequately long time scales to address OIF's efficacy in storing carbon. How much additional atmospheric CO2 would be removed, and how long would it be sequestered? Might the blooms include harmful algae, or could biochemical processes produce methane or nitrous oxide—more potent greenhouse gases? Michaels is among a group of 16 scientists who have publicly asserted that it would be premature to sell carbon offsets for OIF unless the method is shown to remove CO2, retain it for a quantifiable period of time, and have acceptable and predictable environmental impacts.8

Accelerated weathering

Raindrops contain some CO2, so that the drops constitute a weak carbonic acid. Over geologically long time periods, weathering by rainfall dissolves rocks such as magnesium silicate, with magnesium and bicarbonate ions washing eventually into the oceans. The bicarbonate ions can combine with calcium to form calcium carbonate. When the calcium carbonate sinks to the deep ocean, it is sequestered for more than 1000 years, and the carbon is eventually recycled through Earth's mantle.

The oceans absorb about one-quarter of the CO2 added annually to the atmosphere. The absorption is dependent, among other factors, on the alkalinity of the oceans' surface layer. As atmospheric CO2 has increased, so has the acidity of Earth's oceans.

One of several ideas to accelerate the natural weathering cycle is to increase the oceans' alkalinity. For example, House and others have proposed a scheme to remove hydrochloric acid electrochemically from the oceans and to neutralize it by reacting it with silicate rocks.9 To offset the output of 1 gigaton of carbon per year—one-seventh of today's annual global emissions—House estimates that his weathering scheme would require a seawater flow rate equal to that of 100 large sewage treatment plants and the consumption of about 10 gigatons of basalt rock.

The enormous scale of such geoengineering schemes helps to underscore the importance of getting things right.

Barbara Goss Levi

References

  1. 1. For a review, see D. Keith, Annu. Rev. Energy Environ. 25, 245 (2000).
  2. 2. R. Cicerone, Climatic Change, 77, 221 (2006).
  3. 3. P. Crutzen, Climatic Change 77, 211 (2006).
  4. 4. A. Robock, Bull. Atomic Sci. 64, 14 (2008).
  5. 5. K. E. Trenberth, A. Dai, Geophys. Res. Lett. 34, L15702 (2007).
  6. 6. S. Tilmes, R. Muller, R. Salawitch, SciencExpress 24 April 2008.
  7. 7. R. Angel, Proceed. Nat. Acad. Sci. 103, 17184 (2006).
  8. 8. K. O. Buesseler et al., Science 319, 162 (2008).
  9. 9. H. S. Kheshgi, Energy 20, 915 (1995), K. Z. House, C. H. House, D. P. Schrag, M. J. Aziz, Environ. Sci. Technol. 41, 8464 (2007).



Geoengineering: What, how, and for whom?

February 2009, page 10

I have been thinking about geoengineering for climate modification since I worked on the committee that produced the 1992 National Academies report, Policy Implications of Greenhouse Warming. Over the years, and increasingly now, I have been puzzled by the scientific community’s attitudes toward the issue; those puzzles were raised again by Barbara Goss Levi’s story (PHYSICS TODAY, August 2008, page 26).

It has been customary to discuss geoengineering without offering an explicit definition. I propose the following one: Geoengineering is purposeful action intended to manipulate the environment on a very large—especially global—scale. Geoengineering is, presumably, undertaken to reverse or reduce impacts of human actions.

Decreasing human emissions of carbon dioxide and other greenhouse gases is a good idea for many reasons, including climate modification; yet it is not clear to me why manipulating the CO2 content of the atmosphere is not considered geoengineering. If, using the above definition but narrowing it to the case under consideration, geoengineering includes purposeful manipulation of physical, chemical, and biological variables on the global scale for the purpose of changing global climate, then manipulation of carbon dioxide concentrations fits the definition as well as do, for example, manipulating atmospheric aerosol content to control albedo or manipulating the ocean’s iron content to increase the long-term oceanic storage of carbon.

Exclusion of carbon dioxide manipulation from geoengineering has led to a double standard in considering possible negative consequences. There is legitimate concern about side effects of particulate manipulation and the like, but I have not heard much worrying about manipulating carbon dioxide.

In a highly nonlinear feedback-controlled system like global climate, we would expect complex hysteresis effects: Decreasing a control variable such as greenhouse gas will not necessarily lead the climate back along some path like the one it followed when the control variable was increased. The end state of control-variable manipulation may not at all resemble the original state before the control variable was increased, nor will it necessarily be a state we want to be in. I have heard of no concern about those possibilities, which might be rate dependent, involve transient behavior not to our liking, or lead us through bifurcations into unexpected states.

It seems to me we need to be concerned about possible not-so-benign effects of decreasing carbon dioxide and other greenhouse gases before we grab the control knob and turn it down. I hope someone is at least exercising suitable climate models, if relevant ones exist, to examine possible end states, paths to them, and transient effects of carbon dioxide geoengineering.

Robert A. Frosch
Harvard Kennedy School
Cambridge, Massachusetts

The Issues and Events report on the viability of geoengineering to counter global warming did not address the ethical issue. I use the following fable to illustrate the point.

Once upon a time in an idyllic country, near a small town and a farming community, a rope hung out of the sky. One pull on the rope changed the weather from fine and sunny to cloudy and rainy, and the next pull changed it back. For many years the people cooperated; the farmers used the rains to help grow crops, and the townspeople enjoyed the sunny periods. But there came a time when the townspeople protested the rain and wanted more sunshine. The farmers were concerned about their crops. And so arguments broke out, with a person from the town pulling on the rope, followed quickly by a farmer pulling it again, and they pulled and pulled and . . . broke the rope.

Given that the climate is changing because of inadvertent consequences of human activities, the question arises as to whether efforts should be made to deliberately change climate to counteract the warming. Aside from the wisdom and ability to do such a thing economically, the more basic question is the ethical one of who controls the rope. Who makes the decision on behalf of all humanity and other residents of planet Earth to change the climate deliberately?

Climate change is not necessarily bad. The climate has always varied to some degree, and changes have occurred over decades and millennia. Humans and other creatures have adapted to the changes or perished; it is a part of evolution. Changes projected with increased greenhouse gases in the atmosphere may have some aspects that could be regarded as bad; increased heat waves and wildfires in summer, increased and more intense droughts, heavier rains and risk of flooding, stronger storms, decreases in air quality, and increases in bugs and disease are all likely threats. But in some areas, climates improve, high-latitude continents become more equable, growing seasons are longer, and so on. There are winners and losers. And it is possible to adapt to such changes—at least if the changes occur slowly enough. In other words, key issues are the rate and duration of change, perhaps more so than the nature of the new climate. In that sense, it is the disruptive part of climate change that might be argued as being bad.

Given that climate change is not universally condemned, how can anyone justify deliberately acting to change the climate to benefit any particular group, perhaps even a majority? The ethical questions associated with climate manipulation loom so large that some forms of geoengineering are simply unacceptable. The forms that are acceptable include those that reduce emissions and mitigate the rates of change or reduce the amount of carbon dioxide in the atmosphere. Forms that propose to block sunlight in some fashion, perhaps to emulate a volcanic eruption, would change the hydrological cycle and weather patterns in ways that would be simply unacceptable, even if they were doable. The cost and viability of any such proposals are other major issues, but in my view, they are overwhelmed by the ethical considerations.

Kevin E. Trenberth
National Center for Atmospheric Research
Boulder, Colorado

Leer toda la nota...

viernes, 13 de febrero de 2009

¿Para que los números primos?

Científicos de la Universidad de Cambridge y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC - Madrid) han dado pasos para demostrar la Hipótesis de Riemman, uno de los problemas matemáticos del milenio, vinculado con el reparto de los números primos y cuya solución está premiada con un millón de dólares.


Hola compañeros, aca esta una noticia interesante sobre la distribución de los números primos dentro de la serie de números naturales. Aun no se sabe como estan distribuidos los números primos -aquellos que son sólo divisibles por 1 o por sí mismos-. Esto es, no se ha podido encontrar una ecuacion que nos diga cual el el siguiente numero primo, como lo hacemos para los numeros pares con la relacion: 2n; o para los impares: 2n + 1.

Segun un diario español, hay avances en esta investigación: Los nuevos avances han sido publicados en la revista "The physical review letters", donde los investigadores han propuesto un modelo basado en la física cuántica, un modelo que, aunque aún es incompleto, "podría ser la clave para la demostración de la hipótesis".

Desde hace algunas décadas los científicos sospechan que es posible demostrar la hipótesis de Riemann desde la física.

Los investigadores Germán Sierra, del Instituto de Física Teórica(Universidad Autonoma de Madrid) , y Paul Townsend, de la Universidad de Cambridge, proponen un modelo en el que un electrón es sometido a determinados campos electromagnéticos.

El modelo "es aún incompleto, aunque pensamos que es un buen punto de partida para una posible demostración física de la hipótesis y puede estimular el trabajo de otros investigadores", ha opinado Sierra.

Sin embargo, esto no llevaría a una demostración de la hipótesis, que debe hacerse en términos exclusivamente matemáticos.

¿Pero que es la dichosa Hipótesis de Riemann?

La hipótesis de Riemann fue formulada en 1859 por el matemático alemán Georg Friedrich Bernhard Riemman y aunque de manera algo compleja, está directamente relacionada con los números primos y su pauta de distribución a lo largo de la serie de números naturales.

Como no era una parte central de su investigación, el propio Riemann obvió su demostración y desde entonces, la comunidad matemática ha intentado hacerlo sin éxito.

En el año 2000, el Instituto Clay de Matemáticas (Estados Unidos) la incluyó como uno de los problemas del milenio, ofreciendo UN MILLON DE DÓLARES a quien la demostrara.
-----------------------------------------------------------------------------
La hipótesis en sí se deriva de la llamada función zeta de Riemann, que se define como la suma de los inversos de los números enteros elevados a una potencia que se llama habitualmente "s".
-----------------------------------------------------------------------------
Al alimentar esta función a veces el valor resultante es cero, siendo alguno de estos ceros fáciles de predecir y otros no.

Lo que Riemann intuyó -en esto consiste su hipótesis- es que todos están alineados sobre una misma recta de un plano y descubrió que la posición de los ceros determina la posición de todos los números primos.

¿Como ayudaria el modelo físico?

En el modelo ahora propuesto los niveles de energía del átomo coinciden, en término medio, con la posición de los ceros de la función zeta de Riemann, aunque aún no es capaz de determinar su posición exacta.

Tomado de: http://www.diariodemallorca.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009020700_18_433739__Ciencia-solucion-problemas-matematicos-milenio-esta-cerca

Leer toda la nota...